Yo aborté, ella abortó, nosotras abortamos.

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Sin juicio abrazamos las voces de las mujeres

Testimonio de valeria.Rio III.

 

“Fue por una conversación que deje abierta en Facebook que mi madre se enteró de mi aborto.

Tengo 33 años, 3  hijos  de 6, 4 y 1 año, al cuarto embarazo decidí abortar.Trabajo de manera independiente y tengo muchas ganas de estudiar porque siento que ya “se me pasa el tren”.

No tenía una postura definida sobre el aborto, nunca estuve en contra de que otras mujeres lo hicieran, pero nunca pensé que haría con un embarazo no deseado. Hasta que un día me vi con un test positivo en mi mano, llame a mi pareja muy alterada y se lo conté. Tranquila – me dijo- ¿qué quieres hacer? Quiero estudiar!  No voy cambiar más pañales, esto no estaba en los planes! Se suponía que nos cuidábamos! No lo voy a tener! –  respondí sin pensarlo dos veces.

Y ahí entré al sub mundo, una dimensión paralela que habita en más lugares de los que pensamos, había leído vagamente del misoprostrol, pero donde se conseguirlo? Una vez más don google me regaló su respuesta, y encontré una red de mujeres luchadoras y hermanadas en la defensa de nuestros derechos.

Las horas pasaban entre las primeras nauseas, duda, incertidumbre, miedo y una forzada culpa. Leí por primera vez sobre el grupo Socorro, conseguí un número de teléfono y llamé. Heee hola… (Creo  esperaba un “hola soy fulanita y estoy aquí para ayudarte a abortar”) me dieron este número….por que…. me  puedes ayudar a conseguir misoprostrol?, eso dije, llena de temor y expectativas. Y es que cuando no estás en el “tema” no tienes idea del funcionamiento de la red, y recalco… es un mundo paralelo.

Una vos súper tierna pero segura me dio todas las indicaciones, ya que me había comunicado  con una socorrista de otra provincia. Solo escuchar su voz y  buena disposición me hizo sentir que me sacaba un peso de encima, que no estaba sola y que todo sería más fluido de lo que creía. Llegué a  la socorrista que me correspondía, una grosa! Y por el apuro que yo tenía, porque  dentro de una semana viajaba, me envió a una clínica  de salud que funciona con el financiamiento de una ONG.

Cuando iba camino a la clínica no sabía que esperar, estaba hecha un manojo de nervios, pero entrar ahí fue, literalmente, ingresar a ese mundo paralelo. Las mujeres que ahí trabajaban, (psicólogas, secretarias, medicas) todas sonrientes y compenetradas, nadie me miro raro ni me sentí juzgada.

Hablé con  la doctora, y la socióloga, me hicieron hasta una ecografía, me dieron las indicaciones cuando aseguré mi decisión y me fui .Salí al “mundo real”, con una calma  y una seguridad indescriptible. No estaba sola, estaba totalmente contenida, incluso me dieron un numero de guardia! Para que llame, si lo necesitaba, en el momento que tomara las pastillas.

Llegó el momento, tomé desayuno, me puse las pastillas en la boca espere en la cama junto a mi pareja. Nervios nuevamente….un par de chuchos de frio…un poco de dolor. Mis niños se despertaron, preparar sus desayunos, esperar, aumentaba el dolor, tomé otro hibuprofeno,  el dolor no llego a ser más fuerte que las menstruaciones de mi adolescencia. Habían pasado 4 horas y apenas sangraba, llame al número de guardia, para mi sorpresa…un hombre! Ja! Me quedé en silencio, pensé que me había marcado mal, y escucho; ¿cómo estás? ¿En qué te puedo ayudar? Huuf! Qué alivio! no me había equivocado de número. Le comenté que sangraba poco, y yo esperaba más. Me tranquilizó, mi embarazo era de muy pocas semanas, ya comenzaría el proceso más tarde, solo tenía que estar alerta a los signos de emergencia que me habían indicado en la clínica.

Así fue pasando el día, entre preparar comidas, idas al baño y  mis hijos jugando,  en el patio, los miraba pintar mientras yo sangraba, me descubrí pensando; qué estaba haciendo?, me descubrí intentando sentir culpa, mis padres, mis amigas, que dirían?…me descubrí madre de 3 niños hermosos, me descubrí abortando.

Ya han pasado 4 meses, y sí, a veces pienso, miro a “un atrás” no muy lejano, esos juegos masoquistas de la mente que de nada sirven, ahora estaría embarazada, sé que si lo hubiese decidido lo hubiese llegado a querer, pero decidí no hacerlo y no me arrepiento ni por un momento, a pesar de que cuando busco la culpa la encuentro, sigo sin arrepentirme.

Hace un par de semanas entro a Facebook en la casa de mi madre y dejo mi cuenta abierta en su computadora, ahí una conversación con una chica a la que nunca vi en  “ vivo y en directo” pero por  esas cosas  de internet nos pusimos en contacto y yo la “acompañe” mientras ella tomaba  el miso.

No tienes nada que contarme? – una voz que intentaba ser suave pero que me hizo sentir como a los 13 años….mmm no por? – leí tu conversación. Ho ho!

Después de escuchar los pormenores ella insistía en que debía sentirme mal , en que tenía que hacer terapia, que no podía ir por la vida como si nada, que cargaría con ese peso toda la vida. Que no podía estar tan tranquila. No aceptaba mi calma.

Y  tú qué sabes? Pregunte.

Yo también aborté…

Su historia es diferente a la mía. Fueron  otros tiempos, otros métodos, otra sociedad. Era más chica, y hasta el día de hoy vive con  culpa. Eso le enseñaron.

A los pocos días de este destape me cuenta que mi abuela carga con un “gran secreto” así dice ella (mi abuela) siempre pensaron que fue un aborto. Y que mi bis abuela también abortó, y más de una vez…

Jamás lo hubiese imaginado, nunca se habla de estas cosas en la mesa.

Yo aborté, ellas abortaron…nosotras abortamos.

Tú abortarás?

Espero que no lo necesites, no es una decisión que tomas a la ligera, no es fácil, por más que estés convencida.

Pero si en algún momento te ves en la situación, te aseguro que no estarás sola, te recuerdo que tienes el derecho de hacerlo, que eres dueña de tu cuerpo, y que existe un grupo de mujeres maravillosas que luchan por ti y por mí, a  las que estaré eternamente agradecida, en Argentina se llaman  Socorro Rosa.

No importa lo que diga el papa Francisco, ni la derecha de tu país, ni tu familia ni los seudo “pro vida”, las mujeres hemos abortado desde que el mundo es mundo, y lo cierto es que lo seguiremos haciendo. Es por esto que debemos exigir una ley de aborto, porque, repito, digan lo que digan, siempre habrá mujeres abortando, las que tienen mayores recursos económicos lo harán en silencio, en clínicas privadas, sin que nadie se entere. Mientras que las que no tienen los medios pasan por peligrosos  procesos que muchas veces incluyen la muerte.

Ni una menos! Por ningún motivo!

No me importa la que pienses! Ni una menos!”

Valeria

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