Marcela: Multifacética y generosa

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Dicen que todas las plantas que crecen en nuestro entorno son las que necesitamos. Grata sorpresa fue encontrarme, mientras limpiaba el monte alrededor de mi casa, con varios ramilletes de Marcela, escondidos entre la paja brava. Cuando la cortaba, ya estaba seca, me daba una agradable sensación, muy a morosa, y muy parecida al contacto con la lavanda. Todas las plantas tienen propiedades energéticas y actúan a nivel sutil, cuando tienes la posibilidad de recolectarlas tu misma y estás perceptiva puedes llegar a captar sus vibraciones.

Dentro de los tantos dones, encontré que posee propiedades sedantes y antidepresivas, también como la lavanda, he ahí la explicación de esa sensación tan particular y agradable que me causó su encuentro.

A continuación  cito textual  del libro ; “Plantas autóctonas medicinales de la Argentina, bases científicas para su aplicación en atención primaria de la salud” Escrito por Jorge Alonso y Cristian Desmarchelier

“Usos etnomedicinales

 

En Argentina se usan las partes aéreas en infusión como un digestivo, antidiabético, y emenagogo

(García et al., 1990; Ratera y Ratera, 1980; Toursarkissian,1980). En el Chaco argentino, los Tobas maceran la planta entera en agua y la toman por vía oral como adelgazante (Martínez Crovetto, 1981; Zardini, 1984). Saggese (1959) menciona el uso de la infusión de las flores como un regulador de la menstruación y en el tratamiento del asma.

En Brasil se usan las partes aéreas por sus propiedades digestivas, colagogas, antiespasmódicas, carminativas, eupépticas y emenagogas, así como en la cura de diarreas y disenterías y como antiséptico intestinal (González et al., 1937; Hoehne, 1939; Oliveira Simoes, 1986; Osorio de Castro, 1995). También considerada antiespasmódica, antiinflamatoria, antibacteriana (Zani et al., 1995) y sedante o ansiolítica (Wannmacher et al., 1990). La infusión de las inflorescencias es usada como antiinflamatoria, antidiarréica, en disentería, como sedante e hipoglicémica (Rocha et al., 1994), mientras que el extracto acuoso es considerado efectivo en el tratamiento de los desórdenes gastrointestinales y procesos inflamatorios (Simões, 1988). En el sur del país también se la utiliza como adelgazante (Dickel et al., 2007).

En Uruguay se usan las inflorescencias y tallos para mejorar la digestión. También como antiespasmódico, emenagogo, sedante, antiinflamatorio y antiséptico (Alonso Paz et al., 1992; González et al., 1937;1993). También se la considera antihipertensiva (Parrillo t al., 1999), mientras que en forma de jarabe se la emplea contra la gripe y el resfrío (Alonso Paz et al., 1992). En Paraguay, se usa la infusión de las partes aéreas contra infecciones, como antiasmática, regularizadora de las menstruaciones y en uso externo para lavajes vaginales en caso de flujos (González Torres, 1997; Schmeda Hirschmann, 1984).

En Bolivia se usa la planta entera como expectorante, sudorífica y febrífuga (Cárdenas, 1969), mientras que las flores hervidas en agua son antitusivas y antidiarréicas (Bourdy, 1999). En Perú, Velasco Negueruela et al. (1995) mencionan el uso de la infusión de las hojas como un antitusivo. En Colombia se usa el extracto acuoso de la planta entera en forma externa para tratar tumores (Correa y Bernal, 1990; GarcíaBarriga, 1975). En Colombia se emplea internamente como febrífuga, sudorífica, antiasmática, hipoglucemiante y expectorante, y por vía externa como antiacneica (Esquivel et al., 2003). En Venezuela se usa la infusión de la planta entera contra la diabetes (Morton, 1974) y la decocción como emenagoga y para tratar la impotencia masculina (Morton, 1975).

Otros usos

La marcela constituye uno de los ingredientes herbales de bebidas amargas no alcohólicas en Argentina. También se la emplea como repelente de polillas colocando ramitos en cajones y muebles. La decocción de los capítulos florales de la marcela amarilla (Achyrocline flaccida) es empleada en Uruguay para teñir lana virgen.

 

Formas galénicas – Dosis sugeridas

 

(Alonso Paz, 1993; Alonso, 2004).

Infusión: a partir de las flores. Se administran 2-3 tazas diarias.

Tintura: La tintura se prepara con 20 g de las inflorescencias en 100 cc de alcohol de 60º. Se administran

30-40 gotas, 2-3 veces al día.

Uso Externo: Se emplea la infusión de 30 g de flores en un litro de agua. Se aplica como compresa, 1-3 veces al día.

Fitocosmético: Se emplea el extracto glicólico (2-5%) para la elaboración de champúes y jabones.

Como enjuague para aclarar cabellos se usa la infusión al 5%.

 

No presenta contraindicaciones ”

 

 

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