Tras la caída el universo se abre

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Vivo, renazco muero, contemplando la luna menguante del desapego me aferro al último intento de retener las viejas sensaciones, el amor que se me desvanece, arañando las cenizas para no soltar…pero ahí va…es inevitable el cambio, desde mis entrañas siento  la tristeza que me produce el apego. Siempre he dicho que lo amores te acompañan en determinados momentos de la vida, para desarrollar determinados aprendizajes, que somos seres cambiantes y que en ese ir y venir de la guerrera errante también van y vienen las personas, ahora quiero retener, mas sé que no es posible, por qué?

Por qué no?

porque así es.

Veo a mi alrededor mujeres con sus muros derribados, sus costumbres y sus aspectos hecho polvo, en todas ellas, en mí, veo , siento, presiento, intuyo el por qué, el destino. Es necesario, no hay manera de crecer, de retomar vuelo sin dejar atrás aquello que no nos pertenece, las alas no pueden crecer si están apresadas a las cadenas del apego. Son trabajos, son costumbres, son parejas, son hábitos , estructuras que se van, que de forma violenta nos empujan contra la pared nos desarman y ahí nos dejan, sumidas en la desesperación de la incertidumbre, sintiendo el borde del abismo, del cambio que nos dará alas…pero como cuesta.

Te asomas un poco, tanteas la orilla…cierras los ojos y ahí vas, con miedo pero con la certeza que caerás sobre un mullido colchón de nubes, porque el universo entero se abre ante la mujer que salta, que suelta, que se desvanece en el misterio  de lo pasajero. Ahí vas, caes, te retuerces, pero el miedo se va, eterna fue la caída, infinita la duda, valió la pena, poco a poco, ves ; semillas germinando en tierra fértil, regada con lágrimas de olvido, ahí están germinando todas ellas esperando madurar para que recojas sus frutos, para regalarte el sabor del triunfo de la mujer que vuela, que atraviesa lo incierto, que se lame las heridas y vuelve al ruedo, con una cicatriz más, pero con la certeza de que el universo se abre a sus pies, que un destino lleno de flores aguarda el momento ; para trepar por sus piernas, penetrar en su vientre, fecundar su deseo, danzar desde el centro y hacerla gemir de placer.

Risas

Llanto,

Así es la espiral en movimiento.

Honro a todos los seres que se cruzaron en mi camino, que hicieron que hoy sea quien yo soy, honro a todas las mujeres que pese a todo se caen, se levantan, avanzan.

El momento es ahora, de nosotras depende.

A men

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